AUDIO ALTO CENEPA 1995

miércoles, 19 de noviembre de 2014

CALIFICACIÓN Y RECONOCIMIENTO A LOS DEFENSORES DE LA PATRIA: CAMPAÑA MILITAR DEL ALTO CENEPA 1995

La farsa de las condecoraciones y la quiebra de la ética militar. - Finalizada la campaña militar del Alto Cenepa en 1995, el Comando del Ejército del Perú dispuso la creación de una comisión calificadora para determinar las condecoraciones, recompensas y premios del personal según su participación en el frente externo. Esta comisión estuvo integrada por tres generales de escritorio carentes de experiencia operativa, quienes, sin tomarse la molestia de escuchar los testimonios de los verdaderos protagonistas del conflicto, decidieron a puerta cerrada a quiénes correspondía una felicitación, un diploma o una medalla de oro, y a quiénes se le condenaría a la omisión absoluta.

El 9 de diciembre de 1995, con motivo del Día del Ejército, se llevó a cabo la ceremonia oficial de condecoración para los combatientes, defensores de la patria y las banderas de guerra de las unidades participantes. En aquel momento, cualquier combatiente con un mínimo sentido de la lógica se habría preguntado si la comisión evaluadora cumplió con el procedimiento institucional más elemental: consultar de manera escalonada los méritos de la tropa. Lo ético y justo dictaba solicitar la opinión del coronel jefe de Operaciones Tácticas sobre los oficiales del Estado Mayor y comandantes de unidad; la de estos últimos sobre los mayores y capitanes de compañía; la de los capitanes sobre sus tenientes, subtenientes, técnicos y suboficiales jefes de sección; y la de estos mandos directos sobre sus clases y soldados.

Este procedimiento, tan simple, lógico y moral, jamás se realizó. A una gran cantidad de oficiales, técnicos, suboficiales y personal del Servicio Militar Obligatorio que pusimos el pecho en el frente de batalla contra las tropas ecuatorianas, se nos privó de un reconocimiento oportuno bajo el pretexto de que el informe formal «no lo ameritaba». Peor aún, se nos negó la oportunidad de presentar un parte escrito de nuestras operaciones militares.

Una vez concluidas las acciones de armas, el sistema se cerró por completo: no hubo espacio para reclamos y a los que contábamos con los argumentos y evidencias para respaldar nuestra participación se nos ignoró deliberadamente. ¿Por qué la comisión temía escuchar a quienes combatimos en primera línea? La respuesta es la notable ausencia de justicia institucional, de honestidad personal y de ética profesional en la calificación del personal. El reconocimiento de la graduación militar por defender a la patria en acción de armas contra un enemigo externo quedó pisoteado por los altos mandos.

La realidad detrás de este agravio responde a la corrupción de la época. El alto mando del Ejército, capturado por una cúpula de generales sumisos al régimen dictatorial de Alberto Fujimori y Vladimiro Montesinos, orquestó un engaño masivo con la promesa de una medalla de oro valorizada en mil dólares americanos y l entrega a la mano de un incentivo económico de tres mil soles. Esta distinción económica y moral terminó entregándose principalmente a unos 1,200 combatientes adscritos a las guarniciones de Lima. En contraste, el grueso de los verdaderos combatientes de las guarniciones de provincias —más de 2,000 hombres— fuimos cínicamente ignorados y engañados. Por ello, aquella ceremonia de distinciones dejó un sabor amargo en la historia militar del país: algunos recibieron más de lo que merecían, otros menos, y muchos de los que verdaderamente sangramos en la selva no recibimos absolutamente nada.

A todos los hermanos de armas que fueron injustamente omitidos y olvidados por la burocracia militar, solo me queda recordarles una verdad inquebrantable: nadie podrá quitarles jamás la inmensa satisfacción personal de haber defendido con valor el territorio nacional. Esa dignidad y honor valen infinitamente más que cualquier medalla o recompensa material. Si esa nefasta comisión de escritorio hubiera tenido la tarea de calificar la histórica campaña de la Breña o la Batalla de Tarapacá, tengan por seguro que el Mariscal Andrés Avelino Cáceres hoy no sería el patrono del Arma de Infantería.

3 comentarios:

  1. Vamos a las hipotesis haber por que no hicieron algo tan simple de procedimiento comun, acaso habia algo que esconder, para Chiabra Tiwinza ha estado tomado siempre y los monos apenas nos miraba corrian despavoridos, imaginese ud entre tantos ex combatientes alguien hubiera dicho la verdad, que tiwinza nunca se pudo tomar, que la lucha ha sido encarnizada y dura y que los ecuatorianos no nosregalaron nada facil. Cual era la intencion del gran chiabra y su mancha de peleles esconder la verdad y salir como heroes y victoriosos del alto cenepa. Pregunto algun soldado del conflicto sabiamos en combate quien era Chiabra, recien ahora vemos reportes periodisticos y nos dicen que era el gran artifice y luchador del cenepa, haganme el favor, si chiabra ha luchado en conflicto disculpen yo debo ser Rambo X, para variar.

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    1. Navarro, de que unidad eras tú y en qué acciones participastes?

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    2. Mucho ecuatoriano resentido se infiltra por aquí

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