AUDIO ALTO CENEPA 1995

martes, 25 de noviembre de 2014

CAMPAÑA MILITAR DEL ALTO CENEPA 1995 : LAS DONACIONES QUE RECIBIO EL EJÉRCITO SE MALOGRÓ

La Sorpresa del «japonés» Fujimori en los Almacenes de la 5ta DIS Bagua 1995

A finales de febrero de 1995, mientras el fragor del combate continuaba en las cotas del Cenepa, la retaguardia en el Cuartel «El Milagro» —sede de la 5ta División de Infantería de Selva en Bagua, Amazonas— vivía su propia y vergonzosa realidad. Al recinto llegaban toneladas de donaciones enviadas por el pueblo peruano: camiones repletos de sacos de papa que terminaban pudriéndose a la intemperie cerca de la guardia de prevención, montañas de ropa de todo tipo, zapatos, zapatillas y doce mil panetones donados por la firma D'Onofrio. Sin embargo, toda esa ayuda permanecía injustamente bajo llave en los depósitos del Servicio de Intendencia. Como testigo directo del frente, puedo afirmar que el abastecimiento de alimentos (el rancho) para el personal enganchado en combate directo con el enemigo fue desastroso. El sistema de intendencia fracasó rotundamente.

La crisis alimentaria llegó a oídos del propio presidente Alberto Kenya Fujimori Fujimori cuando visitó la primera línea en el sector de la «Y». Allí, la tropa, debilitada por el hambre, le transmitió sus quejas directas por la escasez de rancho. Indignado por la situación, el «Chino» retornó de inmediato desde el frente y urdió una audaz estrategia para fiscalizar la retaguardia. Ingresó de incógnito al cuartel «El Milagro» oculto dentro de una ambulancia que entró por el sector de la Compañía «Tigre». Nadie en la instalación se percató de su llegada hasta que fue demasiado tarde.

Al bajarse del vehículo, el mandatario ordenó abrir de inmediato todos los almacenes del cuartel. En ese instante, el caos se apoderó del recinto. Observé a los oficiales de servicio correr desesperados de un lado a otro. El comandante jefe de Cuartel y varios oficiales superiores llegaron pálidos y asustados ante la presencia del presidente. Me apersoné al lugar para observar la escena y vi cómo abrieron un almacén que se encontraba repleto de cajas, hasta el techo, con los panetones D'Onofrio.

—«¿Y esto?»— inquirió Fujimori con evidente indignación.

Sin perder el tiempo, siendo aproximadamente las 13:00 horas, ordenó que todo ese cargamento fuera enviado de inmediato en helicóptero hacia el Puesto de Vigilancia Nº 1 Amazonas para alimentar a los combatientes.

Como el ingreso presidencial por la puerta lateral tomó por sorpresa a todo el servicio del cuartel, los altos mandos buscaron un chivo expiatorio para lavarse las manos. La cuerda, como siempre en la vida militar, se rompió por el lado más débil: el único sancionado con ocho días de arresto simple fue un Suboficial de Primera de la banda de música militar, quien en ese momento cumplía funciones como Oficial de Guardia.

En el acto los panetones fueron trasladados en helicópteros con destino al Puesto de Vigilancia N° 1 ubicado en el distrito Cenepa, donde repartieron a la tropa hambrienta. 

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