AUDIO ALTO CENEPA 1995

domingo, 16 de noviembre de 2014

COBARDÍA DEL CAPITÁN DE INFANTERÍA "OSCAR" COTA 1274 "HELIPUERTO TORMENTA" ALTO CENEPA 1995

El Capitán que Dejó de Existir en el Cenepa.- El domingo 12 de febrero de 1995 amaneció con la tensión flotando en cada rincón de la cota 1274. A las nueve de la mañana, en el Puesto de Comando Avanzado del Batallón Contrasubversivo Nº 28, el teniente coronel de Infantería Julio Celestino Chaparro Beraun rompió la tensa calma. Con voz firme, el comandante de Unidad ordenó formar a todo el personal por compañías. Los hombres debían presentarse con el armamento limpio y el equipo listo para el combate inminente en la cota 1232.

En medio del rigor de la formación, un vacío se hizo evidente: el Capitán de Infantería Luis A. Fernández Dávila Valdivia, el temido Capitán "Oscar", brillaba por su ausencia. Los oficiales, técnicos y suboficiales cruzaron miradas de desconcierto. Los murmullos comenzaron a correr como la pólvora entre las filas. El comandante Chaparro, buscando disimular la gravedad de la situación, alzó la voz:
—¿Dónde está el Capitán "Oscar"? ¿Dónde está? ¡Ubíquenlo en este mismo momento!

Nadie entre los mandos se atrevió a responder. Fue desde la masa de la tropa, de aquellos muchachos del Servicio Militar, de donde salió un grito directo:
—El capitán está abajo, escondido, mi comandante.

La indignación desfiguró el rostro del teniente coronel. Con un gesto seco, ordenó a dos soldados que bajaran corriendo a buscarlo y le exigieran incorporarse de inmediato a la línea. Los soldados de servicio militar partieron a toda prisa y regresaron diez minutos después escoltando al oficial. El espectáculo dejó a todos completamente atónitos. El Capitán "Oscar" caminaba con la mirada perdida, sin equipo militar, sin su armamento de dotación y con el pantalón suelto, desprovisto de toda dignidad militar.

Tras un silencio sepulcral que pareció eterno, el comandante rugió con severidad:
—¡Capitán "Oscar"! ¿Qué le pasa a usted? Se presenta totalmente desmoralizado, sin ánimo... ¿Dónde está su armamento? ¿Dónde está su equipo?

El capitán no parpadeó. Su respuesta selló su destino y su deshonra ante todo el batallón:
—Mi comandante, anímicamente me siento muy mal. No estoy en condiciones de entrar en combate.

El murmullo de indignación recorrió las filas como una corriente eléctrica. Un capitán del Ejército se quebraba antes de pisar el frente. El teniente coronel Chaparro se quedó en silencio, asimilando la traición psicológica de uno de sus oficiales principales en la víspera de la batalla. Sin perder un segundo más, desvió la mirada y preguntó con frialdad:
—¿Quién le sigue en antigüedad a este oficial?

Desde la formación, dio un paso al frente el teniente de Infantería Edwin Ramírez García, conocido en el Frente Huallaga bajo el seudónimo de "Marcelo". Con un enérgico "¡Presente!", asumió en ese mismo instante el mando de la Compañía "C". La cobardía de uno abría paso al liderazgo del otro.

Al día siguiente, el lunes 13 de febrero, el oficial que en tiempos de paz se mostraba déspota y abusivo, se convirtió en fantasma. Mientras el grueso del Batallón Nº 28 se batía a sangre y fuego en la cota 1232 —en las profundidades del Valle del Cenepa y bajo la sombra de la falsa Tiwinza—, "Oscar" abandonaba el Helipuerto "Tormenta".

Los rumores de su huida no tardaron en confirmarse. Varios combatientes reportaron haberlo visto merodeando en el Puesto de Vigilancia Nº 1, buscando desesperadamente abordar un helicóptero de evacuación, confiando en que uno de sus compañeros de promoción era el piloto. Sin embargo, el control de salida en el PV1 era férreo y sus primeros intentos fracasaron. Pero el miedo encuentra caminos: en los días siguientes logró burlar la vigilancia y desertó de la zona de guerra apareciendo en el Cuartel “El Milagro de Bagua, sede de la 5ta DIS en Amazonas.

La paradoja más amarga de esta historia me golpeó en la cara unos días después. El 18 de febrero, mientras me encontraba en las instalaciones del Cuartel de la 5ta División de Infantería de Selva "El Milagro", en Bagua, volví a cruzarme con él, ya lejos del peligro.

Años más tarde, la burocracia militar firmaría la burla definitiva hacia los verdaderos combatientes. A pesar de su vergonzosa huida, el Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas del Perú reconoció oficialmente al Capitán Luis A. Fernández Dávila Valdivia como Combatiente del Alto Cenepa mediante la Resolución del Comando General del Ejército Nº 260 DE/EP/CP, expedida en Lima el 28 de mayo de 2001. En su Cuadro Básico, aquel hombre que dejó desamparados a sus soldados recibió los tres puntos de incremento en el Factor de Servicios Prestados. Una medalla de papel para un capitán que prefirió la sombra del foso al estruendo de la gloria.

1 comentario:

  1. Este es el que se escapo, actitud cobarde, ese dia fue una de las dificiles, cuando veia a todos los heridos caminar, soldado popeye llego a helipuerto y se tiro al suelo, cm ya no puedo mas tenia varias heridas de bala.

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