Fuego en el Helipuerto Tormenta: El día que en el Alto Cenepa se celebró un gol al enemigo. - Durante la Campaña Militar del Alto Cenepa en 1995, la Fuerza Aérea del Ecuador violó reiteradamente el espacio aéreo peruano con el firme propósito de bombardear el Helipuerto “Tormenta” (cota 1274). Esta posición estratégica se encontraba dentro del territorio peruano delimitado —aunque no demarcado— en la provincia de Condorcanqui, departamento de Amazonas. En dicha cota, a la que los ecuatorianos denominaban Base Norte, se asentaba el Puesto de Comando Avanzado de los Batallones Contrasubversivos N° 28 de Rioja, San Martín y N° 314 de Huánuco, además de las posiciones de los tiradores de lanzamisiles portátiles Strela de fabricación rusa.
Con el objetivo de tomarnos
por sorpresa, al mediodía del 12 de febrero incursionó un grupo de aviones de
combate ecuatorianos que procedió a bombardear el helipuerto. En esos precisos
instantes, las tres compañías de fusileros y los tiradores de lanzacohetes RPG
del Batallón Contrasubversivo N° 28 nos encontrábamos en pleno desplazamiento
hacia la cota 1232, ubicada en las inmediaciones de la "Falsa
Tiwinza" (cota 1061), en el valle del Cenepa. El rugido de los cazas
enemigos y las sucesivas explosiones en las cercanías nos causaban una profunda
preocupación; sin embargo, la marcha no se detuvo y proseguimos el avance a
través de un terreno pantanoso, bajo la densa espesura de los gigantescos
árboles de la jungla.
La presencia de la aviación de
combate enemiga siempre infunde temor, y ese era nuestro mayor recelo en el
frente. Mientras los aviones iban y venían bombardeando el Helipuerto Tormenta,
sentimos de pronto la eyección de un misil Strela disparado por los artilleros
antiaéreos de la Fuerza Aérea y del Ejército. Esta vez el enganche había sido
certero. Quienes presenciaron el disparo comentaban que el cohete se dirigió de
frente hacia la aeronave sin soltarla en ningún momento. Pocos minutos después,
dos potentes explosiones consecutivas sacudieron con violencia todo el valle
del Cenepa.
En el frente se comentaba que
aquella tarde se había logrado el derribo de un avión Kfir y de un A-37
enemigos. Aunque desde mi posición no podía afirmar con certeza si se trataba
de una o dos aeronaves, alcancé a escuchar a lo lejos un griterío ensordecedor
lleno de entusiasmo. Parecía la celebración de un partido de fútbol: todo
nuestro personal apostado en la parte alta del Helipuerto Tormenta estalló en
vítores, dando vivas y más vivas al Perú como si estuviesen celebrando un gol
de la selección nacional.
Una vez que pasaron los
momentos de tensión del bombardeo, continuamos nuestro desplazamiento en
absoluto silencio. Cobijados por la sombra de los inmensos árboles, descendimos
lentamente entre los pantanos y los pequeños riachuelos característicos de este
tipo de geografía. Al llegar a una zona plana y abierta, nos detuvimos a
descansar durante aproximadamente media hora.
A las 16:30 horas reiniciamos
la marcha. En ese instante, los elementos de punta de la Compañía “A”, bajo el
mando del capitán de caballería Luis Guillermo Gonzales Morales —conocido en el
frente como el capitán “Rodrigo”—, detectaron la presencia del enemigo. Sin
saberlo, nos habíamos adentrado en una zona de emboscada. La Compañía “C”
avanzaba en el sector central y yo marchaba en su vanguardia, muy cerca de la
retaguardia de la primera unidad. De pronto, la marcha se detuvo en seco y el
entorno quedó sumido en un silencio total. Por puro instinto, todos adoptamos
de inmediato la posición de tirador tendido. Desde la primera línea hacia
atrás, la tropa comenzó a transmitir la orden de guardar silencio absoluto;
segundos después, se desató el sangriento combate de aquel 12 de febrero de
1995 en la cota 1232 Valle del Cenepa.

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